Fisioterapeuta trabajando la prevención de caídas con una persona mayor mediante ejercicios de movilidad y equilibrio

Prevenir caídas en personas mayores: ¿cómo podemos evitar otra caída?

Prevenir caídas en personas mayores no consiste únicamente en tener más cuidado al caminar o retirar obstáculos de casa. También es importante conocer por qué se producen las caídas y comprobar si existe una pérdida de fuerza, equilibrio o capacidad funcional.

 

Cuando una persona mayor se cae, es habitual pensar que ha sido simplemente un tropiezo o un accidente. Sin embargo, especialmente cuando la caída se repite, conviene hacerse otra pregunta: ¿por qué se ha caído?

 

Una caída puede ser una señal de que algo ha cambiado. Puede haber disminuido la fuerza de las piernas, empeorado el equilibrio, reducido la velocidad al caminar o aparecer miedo a moverse. También pueden influir problemas de visión, determinadas enfermedades, algunos medicamentos o incluso obstáculos dentro de casa.

 

Lo importante es que una caída no tiene por qué significar que la persona vaya a perder su autonomía. Detectar los factores que aumentan el riesgo y trabajar sobre ellos puede ayudar a mantener la movilidad y reducir la probabilidad de nuevas caídas.

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Persona mayor caminando de forma autónoma

¿Una caída en una persona mayor es siempre motivo de preocupación?

No todas las caídas tienen la misma importancia. Una persona puede tropezar con un obstáculo y caer sin que exista un problema funcional importante.

 

Sin embargo, merece la pena prestar atención cuando:

  • La persona se ha caído más de una vez.
  • Antes caminaba con facilidad y ahora lo hace más despacio.
  • Tiene dificultades para levantarse de una silla.
  • Necesita apoyarse para caminar o subir escaleras.
  • Ha empezado a tener miedo de volver a caerse.
  • Ha reducido sus actividades por inseguridad.
  • Después de una caída se mueve mucho menos que antes.

 

En estos casos, la caída puede ser la manifestación visible de un problema que llevaba tiempo desarrollándose.

 

Por eso, en lugar de limitarse a decir “hay que tener más cuidado”, puede ser mucho más útil conocer qué está provocando la pérdida de seguridad al caminar.

¿Por qué se caen las personas mayores?

Prevención de caídas en personas mayores en el hogar

Las caídas suelen tener más de una causa.

 

Con el envejecimiento pueden producirse cambios en la fuerza muscular, el equilibrio, la movilidad y la velocidad de reacción. Si además la persona lleva una vida más sedentaria, estas capacidades pueden deteriorarse progresivamente.

 

También pueden intervenir otros factores:

  • Problemas de visión.
  • Alteraciones del equilibrio.
  • Debilidad muscular.
  • Dificultad para caminar.
  • Dolor o rigidez.
  • Determinadas enfermedades.
  • Efectos secundarios de algunos medicamentos.
  • Calzado inadecuado.
  • Obstáculos o mala iluminación en casa.
  • Falta de seguridad al realizar determinadas actividades.

 

La Organización Mundial de la Salud también identifica factores como la pérdida de equilibrio, la inactividad física, la movilidad reducida, determinados problemas de salud y los entornos poco seguros entre los factores que pueden contribuir a las caídas.

 

Por eso, prevenir las caídas no consiste únicamente en quitar una alfombra del pasillo. También hay que valorar cómo se mueve la persona.

¿Qué ocurre después de una caída?

Hay una reacción muy frecuente que puede pasar desapercibida: el miedo a volver a caerse.

 

Después de una caída, es comprensible que una persona tenga más cuidado. El problema aparece cuando ese miedo hace que deje de caminar, salga menos de casa o evite actividades que antes realizaba con normalidad.

 

Y entonces puede comenzar un círculo difícil de romper:

 

caída → miedo → menos movimiento → pérdida de fuerza y capacidad física → mayor inseguridad → mayor riesgo de volver a caer.

 

Por eso, después de una caída no solo debemos preguntarnos si existe una lesión. También debemos observar cómo ha cambiado la forma de moverse de la persona.

 

Si después de la caída la persona deja de realizar actividades que antes hacía con normalidad, conviene prestar atención a ese cambio y valorar qué capacidades pueden haberse visto afectadas.

¿Cómo podemos saber si existe riesgo de volver a caerse?

Fisioterapeuta realizando una valoración funcional a una persona mayor

Una valoración funcional puede ayudar a identificar qué capacidades están disminuidas.

 

No se trata simplemente de preguntar si una persona tiene “buen equilibrio”. Un fisioterapeuta puede observar diferentes aspectos relacionados con la movilidad:

  • Cómo se levanta de una silla.
  • Cómo mantiene el equilibrio.
  • A qué velocidad camina.
  • Cómo cambia de dirección.
  • Cómo sube o baja un escalón.
  • Qué fuerza tiene en las piernas.
  • Cómo realiza actividades funcionales.

 

Existen herramientas específicas para valorar la capacidad física de las personas mayores, como el SPPB (Short Physical Performance Battery), que incluye pruebas de equilibrio, velocidad de marcha y levantarse de una silla.

¿Qué ejercicios ayudan a prevenir caídas en personas mayores?

Ejercicio de fuerza para prevenir caídas en personas mayores

Una de las estrategias con mayor respaldo científico para prevenir las caídas es el ejercicio adaptado a las características y capacidades de cada persona.

 

Una revisión Cochrane que analizó 108 ensayos clínicos aleatorizados con 23.407 participantes encontró que los programas de ejercicio redujeron la tasa de caídas en un 23% y el número de personas que sufrieron al menos una caída en un 15%. Los programas que mostraron mejores resultados incluían principalmente ejercicios de equilibrio y funcionales, y con frecuencia también ejercicios de fuerza.

 

Por tanto, cuando hablamos de prevenir caídas, no se trata simplemente de “hacer ejercicio”. Es importante trabajar las capacidades que realmente necesita la persona para desenvolverse en su día a día.

Fuerza de las piernas

Las piernas fuertes son fundamentales para caminar, subir escaleras o levantarse de una silla.

Ejercicios como levantarse y sentarse, realizar determinados movimientos de piernas o trabajar con resistencias pueden adaptarse a las capacidades de cada persona.

Equilibrio

prevenir caídas en personas mayores

El equilibrio también se puede entrenar.

 

Mantener diferentes posiciones, desplazarse, cambiar de dirección o realizar determinadas tareas mientras se mantiene la estabilidad son ejemplos de ejercicios que pueden utilizarse dentro de un programa individualizado.

Marcha y capacidad funcional

No basta con trabajar los músculos de forma aislada. También es importante practicar movimientos que se parecen a los que hacemos diariamente.

Caminar, superar pequeños obstáculos, levantarse, girarse o subir escalones son tareas que pueden formar parte del entrenamiento para evitar la fragilidad

La OMS recomienda que las personas mayores incorporen actividad física multicomponente, con especial atención al equilibrio funcional y al fortalecimiento muscular, como parte de las estrategias para mejorar la capacidad funcional y prevenir caídas.

¿Hay que tener miedo de que vuelva a caerse?

Después de una caída es normal tener cierto respeto. Lo que no resulta recomendable es que ese miedo termine limitando completamente la actividad física.

 

Evitar moverse por miedo a caer puede contribuir a perder capacidad física.

 

El objetivo no es conseguir que una persona mayor no vuelva a enfrentarse nunca a una situación de riesgo. El objetivo es que tenga las capacidades necesarias para desenvolverse con la mayor seguridad y autonomía posible.

 

Por eso, el tratamiento debe adaptarse a cada persona.

 

Alguien que ya camina con seguridad puede necesitar un tipo de entrenamiento. Una persona que se ha caído varias veces y tiene dificultades para levantarse de una silla necesitará otro.

¿Qué podemos hacer en casa para reducir el riesgo de caídas?

Para prevenir caídas en personas mayores, es importante combinar la adaptación del entorno con el mantenimiento de la fuerza, el equilibrio y la movilidad.

 

Algunas medidas sencillas son:

  • Mantener los espacios de paso despejados.
  • Mejorar la iluminación, especialmente durante la noche.
  • Prestar atención a alfombras y cables.
  • Utilizar un calzado adecuado.
  • Colocar los objetos de uso frecuente en lugares accesibles.
  • Revisar las necesidades de apoyo para caminar si existen.
  • Evitar levantarse o caminar con prisas.

Estas medidas pueden ayudar, pero deberían complementar, no sustituir, una valoración de la persona.

 

Una casa perfectamente adaptada no elimina el riesgo si existe una pérdida importante de fuerza, equilibrio o capacidad funcional.

¿Cuándo debería valorar a mi padre o madre un fisioterapeuta?

No es necesario esperar a que se produzca una segunda caída.

 

Puede ser especialmente recomendable realizar una valoración cuando una persona mayor:

  • Se ha caído recientemente.
  • Ha sufrido varias caídas.
  • Tiene miedo de volver a caminar.
  • Ha empezado a utilizar apoyos que antes no necesitaba.
  • Camina cada vez más despacio.
  • Tiene dificultades para levantarse de una silla.
  • Ha reducido sus actividades habituales.
  • Ha perdido fuerza o resistencia.

 

Una valoración permite conocer qué está limitando actualmente a la persona y qué se puede trabajar.

 

No se trata de asumir que “por la edad ya es normal”. Muchas de estas capacidades pueden entrenarse y mantenerse durante más tiempo.

¿Cómo puede ayudar la fisioterapia a prevenir las caídas?

La fisioterapia puede ayudar a identificar los déficits que están afectando a la movilidad y plantear un programa de ejercicio adaptado a las necesidades de cada persona.

 

En una primera valoración pueden analizarse aspectos como la fuerza, el equilibrio, la marcha, la movilidad y la capacidad para realizar determinadas tareas funcionales.

 

A partir de ahí se establecen objetivos y se diseña un plan de tratamiento activo.

 

El objetivo no es simplemente conseguir que una persona tenga “más fuerza” o “mejor equilibrio”.

 

El objetivo final es que pueda levantarse, caminar, salir de casa y realizar sus actividades cotidianas con la mayor seguridad y autonomía posible.

Si tu padre o tu madre se ha caído, no esperes necesariamente a que vuelva a ocurrir

Por eso, prevenir caídas en personas mayores no significa limitar su actividad, sino ayudarles a conservar las capacidades necesarias para moverse con seguridad y autonomía.

 

Una primera caída puede ser una buena oportunidad para detenerse y observar qué ha cambiado.

 

¿Camina más despacio? ¿Le cuesta levantarse? ¿Tiene miedo? ¿Ha dejado de salir? ¿Necesita más ayuda que antes?

 

Si la respuesta es sí a alguna de estas preguntas, puede ser interesante realizar una valoración de su capacidad funcional.

 

En Recuperación Funcional Gurea, en Bilbao, trabajamos con personas mayores para prevenir y tratar problemas relacionados con la pérdida de fuerza, movilidad, equilibrio y autonomía.

 

Porque prevenir una segunda caída no consiste únicamente en tener más cuidado: también consiste en conservar las capacidades que permiten moverse con seguridad.

Referencias bibliográficas

  • Sherrington C, Fairhall NJ, Wallbank GK, Tiedemann A, Michaleff ZA, Howard K, Clemson L, Hopewell S, Lamb SE. Exercise for preventing falls in older people living in the community. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2019;1. doi:10.1002/14651858.CD012424.pub2.
  • World Health Organization. WHO guidelines on physical activity and sedentary behaviour. Geneva: World Health Organization.

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